Comienza una nueva vida. Todo controlado, nada que perder, supuras felicidad; falsa felicidad. Te invade la euforia, no sabes qué hacer.
Miras tu reflejo y no ves más que un rostro del ayer, un recuerdo que olvidar ¿aprender del pasado? no ¿para qué?
Como siempre, has chocado. Te han empujado a un abismo y te has caido. Pero te has chocado, contra la piedra más dura que pueda existir: la realidad. Y tu sigues, a tu aire, sin pensar en las consecuencias de ese choque. Piensas que algun día todo acabará y que será mejor y que nada puede enturbiar tu estado de felicidad y sigues viviendo y nada te importa y así pasa el tiempo y vuelves a caer, pero esta vez nadie te empuja y eres tu misma la que se tira, porque no soportas más la angustia del paso del tiempo en el que nada cambia y sigues cayendo y caes, caes, caes, caes hasta que te ciega la oscuridad y crees que jamás podrás volver a la superficie, la grieta se cierra. Angustia. Sientes que la desesperación se cierne sobre ti y en un momento de valentía intentas sobreponerte, agarrarte a alguna roca de ese maltrecho desfiladero pero te cortas las manos, duele, duele, duele, sangras. Dolor ¿qué es cuando lo único que sientes es amor? Caes, caes, caes y por fin llegas a lo más hondo, el agua se desborda, la oscuridad te ciega y quieres salir, ya no puedes seguir por este camino, no puedes ignorar la realidad, te ves estúpida y crees que sólo has perdido parte de tu tiempo. Te decides, te plantas, te envuelve la templanza, aguantas hasta el final y cuando notas el choque final sientes que el dolor no es tan malo, que te ayuda a recapacitar y a pensar con más claridad. Las cosas no son tan malas, quizá lo fueron, pero gracias a este choque ves la vida desde otra perspectiva. Alzas la mirada y ves luz. Luz, luz, luz. Quieres luz. Adiós oscuridad. Comienzas a escalar, la piedra es aspera, fría, dura, te corta, te hace sangrar. Dolor. Pero no te importa, para ser feliz hay que sufrir. Por el camino conoces gente, personas, seres insustanciales como tu que buscan la luz. Algunos se quedan atrás mientras te piden ayuda otros te sonríen y te piden que sigas adelante, otros te niegan la palabra, otros te aman, otros te admiran, otros te susurran palabras de consuelo y otros caen, caen, caen y tu no puedes evitarlo.
Todo es cuestión de choque. Nada importa, pero todo vale. Un mundo oscuro donde la luz queda muy lejos para las personas. Nadie es feliz, pero todo el mundo pretende serlo. Dinero, amor, salud. Falacias, falacias, falacias.
Mentiras.


